Hombre de espaldas con ciudad

Tercer Error al Innovar: crear productos desde su perspectiva

Las empresas crean productos pensando en sus necesidades y no las del cliente.

Esto puede ocurrir como consecuencia de la poca comunicación entre departamentos, una competitividad excesiva entre ellos, o una estructura muy rígida que no les permite integrar eficientemente los procesos de innovación.

 

En un artículo de la revista Harvard Business Review, de septiembre-octubre de 2018, “Reevaluating Incremental Innovation”, se explica esta problemática en las grandes empresas.  Además, exponen las ventajas que tienen las empresas pequeñas en este sentido.

 

En demasiadas empresas, la I+D se está mirando al espejo en lugar de mirar por la ventana a los consumidores. Los científicos están haciendo lo suyo, sin centrarse en lograr un valor comercial. Esa es una de las razones por las que las pequeñas empresas están ganando cuota de mercado. Las grandes empresas aún pueden crecer, pero deben enfocarse en categorías donde pueden ganar, crear equipos empresariales multifuncionales y volverse mucho más ágiles en su ejecución.

 

Innovar por innovar

También existe la creencia que la innovación debe ser cada año a gran escala. Como consecuencia de esto, se pierde el foco en el objetivo de innovar, que es satisfacer una necesidad no satisfecha en el consumidor. Por esta razón, las empresas se dedican a lanzar productos poco diferenciadores y se crea la cultura de innovar por innovar.

 

Ciclo de innovación con perspectiva de empresa, dinero y producción

 

Crear pensando en las necesidades de un determinado nicho de mercado, también puede traducirse en un producto innovador escalable en el tiempo.  Según Mark Dziersk, en su artículo para McKinsey & Company de Septiembre de 2018 “From lab to leader: How consumer companies can drive growth at scale with disruptive innovation”, esto resta validez al modelo estándar de las empresas de productos envasados de innovar para las masas.

 

Existe un mito prevaleciente en el sentido de que las empresas de consumo deben realizar algunos grandes lanzamientos al año. Incluso si eso alguna vez fue cierto, ya no lo es. Este enfoque requería grandes inversiones en I+D, pruebas exhaustivas de los consumidores para validar la voluntad de compra y recursos masivos

 

Esta mentalidad asumió que el producto resultante no podía fallar una vez que llegó al mercado. Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que poner todo este esfuerzo y financiamiento para impulsar un lanzamiento exitoso en realidad no ha brindado los resultados deseados.

 

De ahí, la necesidad de enfocar la innovación en las necesidades de los clientes. Empresas con pequeñas innovaciones han tenido éxito sólo por estar en sintonía con el mercado.  Hay muchos ejemplos de empresas con este tipo de estrategias, como Heinz, con sus botellas que se almacenan boca abajo, o Reckitt Benckiser, con más funcionalidades en sus detergentes para lavavajillas Finish.

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